• LABERINTO CORAZA      
          Casi siempre, las formas vienen hacia mí.
          No se como explicarlo.
          Tampoco se si tiene explicación.
          Por otra parte, dicen que las Obras de Arte no se explican.
          Si pretendo ser un Artista debo dejar que los Otros interpreten mis Obras.
          Pero esta, en particular, habla de mí,
          De mi inconstancia.
          De mi estructura.
          De ese caparazón que como el de una tortuga trato de armar para no sentirme tan vulnerable.
          Y en cuanto todo fluye me libero de esa coraza atadura y las formas salen como ondas expan-
       sivas.       
          Así de fluidas, así de impulsivas.           
          Son esos trazos en que no reparo en su estructura. Salen así.
          Esas mismas líneas que giran como en círculos. Y todo su entorno conforma un laberinto.
          Que no es ni más ni menos que el mío. 
          Soy mi propio Laberinto.
          Al que le conozco muy bien la ENTRADA pero muchas veces no le encuentro la SALIDA,
          Esa salida que no es tan visible. Esa que me cuesta visibilizar. O muchas veces no quiero ver.
          Me interno en su interior y me regodeo transitando sus recovecos. 
          Los ando y desando.
          Hasta que digo basta y me dirijo al camino correcto.
          Y el Laberinto se diluye.
          Hasta que vuelva a tomar esa hoja en blanco.
          Y mis formas pensamientos laberínticos me vuelvan a visitar..
         

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